Ayer quise ver de nuevo un amanecer

Ayer quise ver de nuevo un amanecer, el nacimiento de un nuevo día, uno sus momentos más bellos.

Preparé el despertador con ilusión, madrugar cuesta, en la cama se está muy bien, calentito y tranquilo. Sacas una mano, un brazo, un pie, y fuera hace frio. Te envuelves de nuevo en el edredón, ahuecas la almohada y dejas volar la imaginación, dibujas tu realidad con colores personales.

Pero el despertador rescata nuevas ilusiones, viejas expectativas, reconocidas esperanzas. Todavía es de noche y preparo mis sentidos para disfrutar del momento ansiado.

Acudo al lugar elegido, ya no recuerdo la última vez que vi amanecer. Es posible que no lo haya visto nunca, es posible que lo haya mirado sin verlo, sin sentirlo ni percibirlo, sin comprenderlo. He dudado en llevar mi cámara de fotos, no tengo claro qué se lleva a un amanecer.

Empieza a clarear y diviso algunas nubes, pero creo, deseo, que no me impidan disfrutar del momento.

Las nubes aumentan y son cada vez más oscuras. <<el sol se intuye en el horizonte, detrás de las nubes. Lucha por mostrarse, busca resquicios, por momentos consigue traspasar la barrera e inunda de luz y energía mi cuerpo. Pero las nubes se apoderan, espesan, se oscurecen y comienza una intensa lluvia.

Desando el camino a mi casa, triste.

No quiero dejarme vencer por la desilusión. La experiencia me confirma que amanece todos días, el sol es poderoso y vence la batalla muchas madrugadas.

Y si el sol se apaga? Intentaré disfrutar otros momentos del día, la noche estrellada, la luna llena, la lluvia revitalizadora, las nubes de algodón, . . .

Alguien me enseña para estar preparado?

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si pincha ACEPTAR está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies