el encuentro

ella le recibió en la puerta con una sonrisa, una sonrisa que hoy era pícara, atrevida. Estaba casi desnuda, recién salida de la ducha. La abrazó con efusión, tenía muchas ganas de ella, y el primer beso fue eléctrico, haciendo reaccionar a cada una de sus terminaciones nerviosas, como una enorme explosión de fuegos artificiales.

besándose llegaron a su habitación. Ella le apartó suavemente, quería terminar de vestirse y él se sentó en su cama mirándola con lujuria.

se acercó lentamente, sonriendo pícaramente de nuevo, situándose entre sus piernas. Lentamente subió su camiseta, la única ropa que llevaba puesta, mostrando el pircing del ombligo y esa barriguita que tanto gustaba a él acariciar. aprovechándose de la distracción de él le robó un beso que terminó con un sensual lametón en los labios lo que provocó que él cerrara los ojos y extendiera sus manos hacia ella rodeando su cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, de forma que sus pechos chocaron con su cara.

ella volvió a apartarle, y volvió a besar fugazmente sus labios, sin darle tiempo a juntar sus lenguas, y tras ese beso, otro y otro, y otro, mil besos que él recibía con los ojos cerrados, sintiendo la suave caricia provocada por sus labios.
las manos atraparon su trasero, y muy despacio bajaron por sus piernas, retornando hasta su entrepierna que notó recién depilada, suave y húmeda.

arrancó con violencia la camiseta, dejando al descubierto toda su desnudez. Ahora fue ella la que rápidamente quitó su ropa, necesitaba sentir su piel, quería sentir su pecho pegado a su cuerpo.

él abrió su boca invitándola a besarle, fue un beso largo e intenso, casi violento. Sus lenguas se abrazaron y juguetearon, provocando una pasión desmedida. Frotó mis manos para calentarlas ligeramente. Las yemas de sus dedos encontraron el camino desde sus caderas hasta sus senos, que se mostraban altivos y provocadores. Con la palma los bordeó, deslizándola sutilmente de arriba abajo, sin cubrirlos plenamente, sólo bordeándolos, mientras miraba sus claros pezones que se endurecían al contacto. Besó generosamente sus labios, para luego concentrarse plenamente en sus pezones.

le gustaban sus pezones, no muy oscuros, pequeños y puntiagudos. Con la punta de la lengua los lamió rodeándolos, dejando humedad allí por donde pasaba. Atrapó la punta entre sus labios, ejerciendo un poco de presión, no mucha, sólo la necesaria para estremecerla de placer.

sus dedos comenzaron a jugar en su abdomen, tocando ligeramente, deslizándose más abajo, para terminar acariciando su entrepierna, cerca y lejos a la vez; luego sus muslos, nuevamente su vientre, otra vez sus piernas. Ella se agitaba, buscaba sus manos, se abría y suspiraba.

pronto sus dedos bajaron hasta encontrarse con su humedad. Una suculenta humedad que tentaba su lengua. Deslizó los dedos suavemente. Sintió su clítoris como si palpitara, y lo palpó con cuidado, a una velocidad incitante pero moderada.

ella se retorció un poco, gimió, le asió por el cuello, para luego levantar su rostro a la altura del suyo y le comió la boca. la besaba mientras sus dedos la complacían. Sus caderas habían comenzado a moverse, buscando arrancarle más intensidad a sus caricias. Él la separó un poco y la miró fijamente. Con mucha lentitud comenzó a introducir un dedo dentro de ella, luego fueron dos. Ella le miraba y él a ella. Estaban igual de excitados, podían verlo en sus ojos.

dejando muchos besos por todas partes, fue descendiendo, hasta que su lengua probó lo que tanto había estado esperando.

su cuerpo se tensó una vez más mientras la punta de la lengua acariciaba pacientemente su clítoris. La movía con movimientos circulares, luego la presionaba intermitentemente, acercando más sus labios para intentar atraparlo entre estos, y chuparlo y succionarlo a su antojo. Ella volvió a estremecerse. Introdujo su lengua. Ella sintió su cuerpo tensarse, y sus manos sujetaron las sábanas con fuerza.

el la separó con cuidado, mimándola. La volvió e hizo que apoyara sus manos sobre la cama de forma que le mostrara su trasero. Ahora su lengua jugueteó en su culito, lo lubrico lo suficiente para introducirla en él.

ella gemía intensamente y le pidió que la penetrara, ya no podía más, él tampoco. Su pene entro despacio en su vagina, cada centímetro era sentido y disfrutado por ambos, que unían sus gemidos en gritos de placer.

el movimiento se torno cada vez más rápido, los muslos de él chocaban con su trasero provocando un agradable sonido acompasado cada vez más intenso y rápido hasta que los dos aullaron. Los espasmos cálidos de él provocaron aún mayor placer en ella.

cayeron exhaustos sobre la cama, se abrazaron, se volvieron a besar, sus manos se entrelazaron un momento para terminar en un infinito abrazo.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si pincha ACEPTAR está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies