la princesa de mi corazón

cariño mio, desde que estoy a tu lado, desde que estamos juntos, todos los días son primavera en mi corazón, cada día florece el amor dentro de mi, el amor por ti, regado por tu cariño, por tu amor, abonado por tus sonrisas, por tus besos, por tu presencia, e iluminado siempre por nuestro amor.

como renunciar a esto? como dar la espalda al paraíso inmenso que eres tú?

hace tiempo que tengo la certeza de estar con la mujer de mi vida, con la persona adecuada, con la mejor, porque mi vida, eres maravillosa.

hace unos días dijiste algo que me encanto, y que adopto como mio, no lo olvides nunca, «juntos somos TODO», OYAM & NEM

tengo celos

al alejarme de ti, aunque sea un instante,
tengo celos del sol que acaricia tu piel aun en las sombras,
tengo celos del viento que mesa tus cabellos a su antojo,
y al llegar la noche vida mia,
tengo celos de la luna que atraviesa tu ventana a escondidas,
reflejando su luz sobre tu cuerpo,
que se enreda entre aromas aun recientes,
provocando mis recuerdos mas lascivos.

versos de vida

cada día escribo versos de vida con la tinta de tu risa,
orientas mi mirada con la brújula de tu piel,
embrujas mi caminar, tiendes tus manos, me atrapas.

abrázame y permite que me pierda entre tus brazos.

y si alguien pregunta por mi…
sonríe y comprenderá que moro en tu corazón.

vacío real

llegó despacio a casa, arrastrando los pies, como con pereza…

una enorme sonrisa resaltaba en su cara, era la evidencia de una felicidad que marcaba sus días.

ella le había dejado sólo hacía unos instantes en el portal de casa, un largo desfile de dulces besos, unas caricias, un enorme y eterno abrazo, habían enmarcado la despedida, casi sin palabras, tal solo un «te quiero» susurrado al oído… que falta hacían las palabras después de unos maravillosos días? que necesidad había de palabras cuando una mirada lo expresa todo?

encontró la casa fría, especialmente fría al abrir la puerta, un terrible golpe de soledad abofeteó su rostro al encender la luz del recibidor.

un extraño olor se apoderó de su mente, qué era? rápidamente su corazón respondió, era olor a vacío, a desierto, a soledad… de forma inmediata se dio cuenta, solo faltaba ella pero era de una forma esencial, casi agresiva.

respiró hondo y lento, varias veces, después un largo suspiro, sin darse apenas cuenta sus sentidos la buscaban, buscaban su olor, buscaban su sabor, buscaban su ritmo, buscaban su piel, pero por mas que miraban sus ojos no la encontraban.

no habían pasado más que unos segundos y ya sus manos temblaban de soledad.
dejó caer todo su peso en el sofá y se acurrucó como un niño buscando un consuelo imposible.

hizo sonar algunas canciones intentando provocar los recuerdos, pero sólo consiguió acentuar la melancolía.

olió sus manos que olían a ella, a ese delicado aroma de su crema hidratante, pero al aspirar, aquellas partículas rasgaron su corazón.

cerro los ojos, los apretó con fuerza con la intención de evocar recuerdos cercanos, y el crepitar de un fuego ayer amigo, acribilló su cara con chispas candentes.

volvió a respirar, volvió a suspirar, y el renovado aire le hizo recordar algo pronunciado por su amor, «no recuerdes, imagina, traslada tu mente a mi lado, y la fuerza de mi corazón te traerá conmigo».

quitó presión a sus ojos cerrados, relajó la tensión de sus manos, de su espalda, de su rostro, y recuperó la sonrisa de plata…

de forma inmediata imaginó aquellos ojos mirándole con cariño, imaginó aquella risa contagiando la propia, imaginó aquella voz, música celestial, imaginó aquellas manos erizando toda su piel, imaginó aquellos labios besando los suyos, y un tsunami de felicidad se desbordó en forma de perlas saladas, lágrimas de amor.

su casa se llenó de su esencia iluminando cada rincón, y millones de partículas de ella flotaron a su alrededor llenando cada espacio antes vacío.

era una luz principesca, era un aroma «real».

el encuentro

ella le recibió en la puerta con una sonrisa, una sonrisa que hoy era pícara, atrevida. Estaba casi desnuda, recién salida de la ducha. La abrazó con efusión, tenía muchas ganas de ella, y el primer beso fue eléctrico, haciendo reaccionar a cada una de sus terminaciones nerviosas, como una enorme explosión de fuegos artificiales.

besándose llegaron a su habitación. Ella le apartó suavemente, quería terminar de vestirse y él se sentó en su cama mirándola con lujuria.

se acercó lentamente, sonriendo pícaramente de nuevo, situándose entre sus piernas. Lentamente subió su camiseta, la única ropa que llevaba puesta, mostrando el pircing del ombligo y esa barriguita que tanto gustaba a él acariciar. aprovechándose de la distracción de él le robó un beso que terminó con un sensual lametón en los labios lo que provocó que él cerrara los ojos y extendiera sus manos hacia ella rodeando su cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, de forma que sus pechos chocaron con su cara.

ella volvió a apartarle, y volvió a besar fugazmente sus labios, sin darle tiempo a juntar sus lenguas, y tras ese beso, otro y otro, y otro, mil besos que él recibía con los ojos cerrados, sintiendo la suave caricia provocada por sus labios.
las manos atraparon su trasero, y muy despacio bajaron por sus piernas, retornando hasta su entrepierna que notó recién depilada, suave y húmeda.

arrancó con violencia la camiseta, dejando al descubierto toda su desnudez. Ahora fue ella la que rápidamente quitó su ropa, necesitaba sentir su piel, quería sentir su pecho pegado a su cuerpo.

él abrió su boca invitándola a besarle, fue un beso largo e intenso, casi violento. Sus lenguas se abrazaron y juguetearon, provocando una pasión desmedida. Frotó mis manos para calentarlas ligeramente. Las yemas de sus dedos encontraron el camino desde sus caderas hasta sus senos, que se mostraban altivos y provocadores. Con la palma los bordeó, deslizándola sutilmente de arriba abajo, sin cubrirlos plenamente, sólo bordeándolos, mientras miraba sus claros pezones que se endurecían al contacto. Besó generosamente sus labios, para luego concentrarse plenamente en sus pezones.

le gustaban sus pezones, no muy oscuros, pequeños y puntiagudos. Con la punta de la lengua los lamió rodeándolos, dejando humedad allí por donde pasaba. Atrapó la punta entre sus labios, ejerciendo un poco de presión, no mucha, sólo la necesaria para estremecerla de placer.

sus dedos comenzaron a jugar en su abdomen, tocando ligeramente, deslizándose más abajo, para terminar acariciando su entrepierna, cerca y lejos a la vez; luego sus muslos, nuevamente su vientre, otra vez sus piernas. Ella se agitaba, buscaba sus manos, se abría y suspiraba.

pronto sus dedos bajaron hasta encontrarse con su humedad. Una suculenta humedad que tentaba su lengua. Deslizó los dedos suavemente. Sintió su clítoris como si palpitara, y lo palpó con cuidado, a una velocidad incitante pero moderada.

ella se retorció un poco, gimió, le asió por el cuello, para luego levantar su rostro a la altura del suyo y le comió la boca. la besaba mientras sus dedos la complacían. Sus caderas habían comenzado a moverse, buscando arrancarle más intensidad a sus caricias. Él la separó un poco y la miró fijamente. Con mucha lentitud comenzó a introducir un dedo dentro de ella, luego fueron dos. Ella le miraba y él a ella. Estaban igual de excitados, podían verlo en sus ojos.

dejando muchos besos por todas partes, fue descendiendo, hasta que su lengua probó lo que tanto había estado esperando.

su cuerpo se tensó una vez más mientras la punta de la lengua acariciaba pacientemente su clítoris. La movía con movimientos circulares, luego la presionaba intermitentemente, acercando más sus labios para intentar atraparlo entre estos, y chuparlo y succionarlo a su antojo. Ella volvió a estremecerse. Introdujo su lengua. Ella sintió su cuerpo tensarse, y sus manos sujetaron las sábanas con fuerza.

el la separó con cuidado, mimándola. La volvió e hizo que apoyara sus manos sobre la cama de forma que le mostrara su trasero. Ahora su lengua jugueteó en su culito, lo lubrico lo suficiente para introducirla en él.

ella gemía intensamente y le pidió que la penetrara, ya no podía más, él tampoco. Su pene entro despacio en su vagina, cada centímetro era sentido y disfrutado por ambos, que unían sus gemidos en gritos de placer.

el movimiento se torno cada vez más rápido, los muslos de él chocaban con su trasero provocando un agradable sonido acompasado cada vez más intenso y rápido hasta que los dos aullaron. Los espasmos cálidos de él provocaron aún mayor placer en ella.

cayeron exhaustos sobre la cama, se abrazaron, se volvieron a besar, sus manos se entrelazaron un momento para terminar en un infinito abrazo.

larga es la espera

que despacio corre el tiempo cuando se espera algo con ansiedad.

estaba nerviosa, tenía ese cosquilleo en el estómago de la primera cita, como una adolescente… por qué? evidente, su chico le había contado, entre sonrisas pícaras, que tenía algo preparado para ella, sólo para ella, y no podía imaginar qué era, aunque estaba segura que le gustaría, le gustaba ser sorprendida, le gustaba ser atendida, le gustaba su forma de quererla.

llevaba todo el día pensando en él, le echaba de menos y quería que llegara la noche para poder disfrutar de sus besos, de sus abrazos, de esas manos que tan bien conocían su cuerpo, del calor de sus brazos, del agradable confort de su pecho…

con un enorme suspiro cerró los ojos y su piel se erizo de forma violenta, e imaginó un largo y húmedo beso, su boca comiendo la suya, y sintió los dientes de su pirata mordisqueando sus labios, sus mejillas, su cuello, sus orejas… ufffffff…

ansiaba el tacto de esas manos en sus tetas, de sus dedos traviesos jugando con sus pezones, endurecidos al contacto de sus caricias, quería sentir aquellos labios cálidos y carnosos besando sus pechos, recorriendo su vientre, acariciando su trasero, bajando despacio por sus muslos para enseguida subir por la entrepierna hasta su sexo palpitante, que se ofrece sin reparos empujado por sus caderas, en un vaivén infinito.

no pudo evitar llevarse la mano dentro del pantalón de pijama, dentro de su tanga negro de puntillas, aquel que tanto le gustaba a su pirata, su mano encontró una humedad cálida y placentera, y sus manos comenzaron a jugar con sus labios en caricias sensuales.

enseguida la ropa cayó al suelo dejando al descubierto también su trasero que tanto gustaba a él arañarlo, acariciarlo, masajearlo… donde estas pirata mío???

ya no podía parar, tumbada en su cama sus dedos entraron con suavidad en su vagina y comenzaron un movimiento rítmico, suave pero firme, mientras con la otra mano acariciaba el resto de su cuerpo, muslos, pezones, ombligo, culo… terminando finalmente en el pubis, en aquel monte de Venus antesala de un placer mayor.

poco a poco sus dedos se encontraron con su clítoris, endurecido y erecto, y siguiendo el ritmo marcado por la otra mano, lo acariciaron en pequeños círculos, presionando ligeramente ahora, dando suaves golpecitos después, y sin parar nunca de acariciarlo…

su respiración era agitada, jadeaba y en su mente imaginaba el pene enhiesto de su chico entrando y saliendo de su cuerpo, aumentando aún más su excitación, mientras sus manos continuaban el rítmico movimiento… un ligero escalofrío señalo el momento haciendo contraerse sus pezones, sus ojos se cerraron todavía mas y su boca se abrió para tomar una última bocanada de aire antes de exhalar en un sordo grito que sólo cesó al terminar las convulsiones de sus caderas y retirar las manos de su entrepierna.

pero quería más, necesitaba sentir ese pecho rozando el suyo, notar el contacto de aquellos muslos entre los suyos, necesitaba sentir el miembro erecto de su pirata dentro de ella y esas ráfagas de calor al llegar juntos al clímax…
después, en la ducha, seguió imaginado sus abrazos, sus besos, sus caricias…

secó su cuerpo y lo perfumó, lo perfumó para él, quería estar radiante, irresistible… y mientras se vestía su mente siguió soñando, imaginando, deseando… donde estas mi pirata???

el estridente sonido del timbre la saco de sus pensamientos, era él, estaba en la puerta, que sorpresa le esperaba? enseguida lo sabría…

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