tendre que acostumbrarme…

no medimos igual, es evidente,
no vemos lo mismo, es diferente.
el color del cristal, lo vicia, lo pervierte,
por delante, por detrás, que es lo que viste?

llegar o partir, comienzo o final,
es similar, aunque diferente,
sólo si estas, o de allí ahora vienes,
el ojo te engaña, sólo ve la mente.

sonrisa o sollozo, que cerca se muestran,
una fina línea separa su escorzo,
mueca no verbal, explica y no siente,
mas hiere en lo hondo, donde no me escondo.

tendré que adaptarme, quizá acostumbrarme,
a mirar primero, con ojos capaces,
tomar mi placebo, en dosis enormes,
tomar lo que veo, sin gula sin hambre.

tendré que acostumbrarme, ya es tarde?

dónde estabas?

anoche no pude soñar contigo, donde estabas, donde fuiste…

te busque en cada rincon, cerre los ojos, estaba oscuro,
los abri al sol de los tuyos, sin encontrar tu mirada.

nerviosamente busque tus manos, necesite tus caricias,
mas por mucho que vague, ni sombra de tu presencia.

por un instante senti tu aroma, mas al tratar de inspirarte,
una heladora espesura, sustituyo tu recuerdo.

anoche espere en vano que llenaras mi vacio.

verdades a medias

que oscura es hoy la noche en mi corazón,
lacerado de amor imposible,
mutilado de verdades a medias,
consolado de palabras vacías.

verdad o mentira que cerca se muestran,
luz diminuta ilumina un instante,
mas se apaga rauda sin apenas fulgor,
sembrando de sombras cualquier ilusión.

para qué esperar si no ha de llegar,
para qué sonreír si siento llorar,
para qué respirar si quiero morir,
para qué vivir si no hay qué esperar.

mas hay que vivir aunque no se pueda,
hay que respirar aunque doler, duela,
hay que sonreír aunque llore el alma,
habrá que esperar aunque nada llega.

mostrar siempre fuerza, el débil no sirve,
aguantar el llanto, no vaya a ser cosa,
no sentir apenas, ni aunque sean penas,
mantenerse entero, integro y altivo.

pues yo no puedo, no quiero, no sirvo.
siento más que respiro y no paro de hacerlo,
mi corazón sangra a gritos… sordos lamentos,
lágrimas punzantes invaden mi alma.

dónde se esconde la ilusión perdida,
dónde disimula la risa su encanto,
dónde duele menos respirar despacio,
dónde está enterrada mi cierta sonrisa.

desvaríos de un insomne…

cadenas de barro sujetan mi mente,
son lágrimas ácidas, son penas eternas,
son clavos ardiendo, son palabras rotas.
son las que mandaron, sin estar presentes.

mi pasado, altivo, observa indolente,
lluvia pertinaz sobre mi conciencia,
ensucia el recuerdo, mancilla mi esencia,
mantiene un lamento, siempre diferente.

no respiro, no me atrevo, solo miro y desespero,
ya no lucho, no peleo, no litigo, ya no puedo.

los esfuerzos fueron vanos, las esperanzas vencidas,
cada mirada un agravio, cada palabra un tormento,
cada gesto un desafío, que alimenta el desaliento,
estériles artimañas, de ilusiones lamentadas.

agradable sometimiento

Anoche soñé contigo. Tus ojos me miraban, tus labios sonreían, tus manos calmaron mi errático deambular, templaste mi ánimo.

Como un niño me refugié en tu regazo, busqué tu protección. Tu serenidad alimenta mi anhelo, y mi respiración se hace casi imperceptible, serena y pausada.

Qué tienes que me puedes, qué me das que me sustentas, qué poder ejerces sobre mí.

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