por la noche despiertan mis dudas

Por la noche despiertan mis dudas, mis temores, mis miedos. Se asoman al balcón de mi espíritu atenazando mi razón, se aprovechan de mi soledad, de mi debilidad, de mi franqueza. Me sujetan con mano firme, sin permitirme asomar la cabeza y pedir auxilio. No puedo gritar.

Me siento prisionero en mi propia tela de araña de sentimientos, emociones, miedos e ilusiones.

Lucho denodadamente por liberarme, pero al abrir los ojos me descubro peleando conmigo mismo. Sigo luchando, consigo liberar una parte de mí, respiro, disfruto, para unos instantes después sentirme de nuevo atenazado por una nueva hebra de la tela de araña. Miro hacia atrás y descubro otro yo urdiendo la trampa, apretando los nudos con mayor fuerza.

Ese otro yo, me mira, me juzga, me obliga, pero al mismo tiempo me transmite la tranquilidad de lo conocido, de lo cotidiano.

Cierro los ojos, descanso, afianzo mis creencias, mis esquemas, mis «dogmas». Pero apareces tú y mi corazón se revuelve encendido, quiero librarme de las ataduras, luchar contra los principios ancestrales, CARPE DIEM.

Te busco, estás ahí, tus ojos, tu sonrisa, tus palabras, tu cuerpo, son un bálsamo, el «bálsamo de fierabrás».

Me sonríes, me hablas, me haces un guiño sensual, terriblemente atractivo y me desarmas. Retomo la pelea por liberarme, un terrible desasosiego embarga mi alma y mis ojos se ahogan en lágrimas.

si pudiera disfrutarte, que no puedo…

Si pudiera disfrutarte, recogería la sonrisa de un niño para destilar el licor de la inocencia.

Si pudiera disfrutarte, conseguiría un abrazo sincero para extraer la esencia de la paz.

Si pudiera disfrutarte, obtendría una promesa cierta para beber el refresco de la sinceridad.

Si pudiera disfrutarte, provocaría un beso de enamorados para inspirar el aliento del amor.

Si pudiera disfrutarte, buscaría un roce lascivo para estremecerme en el mar del placer.

Si pudiera disfrutarte, tomaría las nubes más maduras para exprimir el elixir de la felicidad.

Si pudiera disfrutarte, que no puedo…

llora mi corazón y mis ojos lloran

Llora mi corazón y mis ojos lloran.

Un viento de desesperanza vacía mi ser. Mis manos no alcanzan lo que mi alma tanto anhela.

Un otoño prematuro deshoja mis entrañas, marchitando la fuente de mi vida, y cada bocanada de aire rasga mi esencia, haciendo añicos el último reducto de esperanza.

Tu recuerdo pelea en batallas perdidas, intentando iluminar penumbras olvidadas. Lo siento tan lejano que parece irreal, inventado, y no puedo sino llorar.

Las lágrimas desgarran mis ojos que quieren verte, y sangran emociones de desconsuelo.

Sólo tu presencia puede aliviar mi pesar, y el deseo te tenerte lo inunda todo en un mantra sanador que insufla la energía necesaria para restablecer mi equilibrio.

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